Aquí os dejo un pequeño cuento que leí hace poco. Trata de la capacidad de las personas para superar las adversidades de la vida y de como pueden salir fortalecidas. Os lo transcribo: Una hija estaba muy molesta porque parecía que cuando un contratiempo se les solucionaba, aparecía un problema nuevo aún más complicado. Habló de ello con su padre, que era jefe de cocina. La miró y, sonriente, cogió tres ollas.

En un puchero puso algunos huevos, en otro algunas zanahorias y en la tercera, café. La joven se quedó pasmada pensando que su padre no la escuchaba, como ya era habitual, porque en lugar de darle una respuesta se ponía a cocinar.

Después de veinte minutos de coccíon, el padre le preguntó a la hija: ¿Qué ves?. La chica quedó atónita. ¿Qué quieres que vea? ¡Como no me haces ningún caso mientras cocinas! respondió enfadada.

El padre imperturbable la invitó a palpar los tres ingredientes. La joven azorada le preguntó qué significaba. Él le respondió: los huevos eran frágiles antes de la cocción, y ante la adversidad (el calentamiento con el fuego) se han vuelto duros; las zanahorias, en cambio eran duras y se han vuelto blandas; en cambio, el café, cuando ha sido calentado ha sido incluso capaz de poder transformar su contexto: el café ha transformado el agua.

¿Qué deseas ser tú, hija mía, ante las adversidades? Ojalá seas como el café y cuando aparezcan los problemas o las adversidades seas capaz de ser fuerte, sin dejarte vencer ni aislarte, salir airosa e incluso mejorar tu misma consiguiendo cambiar tu entorno.

Y a tí Andrea, hija mía, te digo: no seas víctima y aprende a escribir el guión de tu vida. Pero no intentes ser otra, solo a crecer a medida que vas en busca de tu objetivo. Porque tu futuro no está escrito, has de labrartelo a medida que avanzas.

“No tenemos en nuestras manos las soluciones para todos los retos. Pero ante los retos tenemos nuestras manos”. Autor anónimo

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