Reconozco que cuando oí hablar de él por primera vez me pareció el típico predicador americano. Reconozco que pensé que aquí iba a tener menos futuro que un caramelo en la puerta de un colegio.
Pero sobre todo reconozco que me equivoqué.
Cuando quiero darme cuenta, ya estoy en el hotel, acompañado de mi mujer, más incrédula que yo si cabe, a la que había convencido de ir alabando las bonanzas de una escapada a la cuidad condal. Nos recibe la peor tormenta y manta de agua que recuerde. Todos mis argumentos turísticos al garete…mal comienzo.
Desde entonces, algunas cosas han cambiado. Al menos respecto a mi visión sobre lo que significa la prosperidad. Entendí porque algunas personas están programadas para el éxito y porque otras se pasan la vida lamentándose de su mala fortuna. Averigüé que me sobraban multitud de prejuicios y preconceptos, adquiridos a lo largo de los años y procedentes de todo mi entorno, la educación, familia, los amigos, la sociedad. Salieron a la luz limitaciones pero también muchas emociones y sentimientos.
En realidad no se trata de un simple seminario sino de un ejercicio de autoconocimiento, de descubrimiento de tus paradigmas, tabús y de tus patrones de comportamiento respecto al dinero.
Ví como un sólo hombre era capaz de hacerse literalmente con más de 1000 personas, de ilusionar, de motivar y de canalizar toda esa energía hasta llevarnos a lo mejor de nosotros mismos. Tiene la rara pero valiosa capacidad de hacer que la gente tome acción. Descubrí y aprendí nuevas técnicas de ventas, marketing y de comunicación y aunque sólo fuera por eso, merece la pena.
Personalmente creo que nadie salió indiferente de ese evento. No sé si desde entonces muchos acabaron o acabarán siendo millonarios. Pero esa quizás no sea del todo la verdadera finalidad, a pesar del nombre del seminario. Al menos para mí. El verdadero propósito fue tomar conciencia de que soy el dueño de mis actos, de mis pensamientos y que de mi depende el buscar la mejora contínua y el avance en lugar de mirar para otro lado y de culpar al resto del mundo.
T. Harv Eker viene de nuevo a España. Tras su seminario del año pasado en Barcelona, la cita será esta vez en Madrid. Tanto si eres de los que asumen su responsabilidad al 100% como si eres de los que creen que el mundo conspira permanentemente contra tí, es tu oportunidad. No la dejes pasar y pincha aquí.

 

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