Muchos damos consejos pero no siempre los seguimos. Y es que no es fácil predicar y dar ejemplo al mismo tiempo.

Es éste, a menudo, el principal bloqueo al que me enfrento a la hora de ponerme ante una hoja en blanco. No la falta de ideas. Ni mucho menos. Pero sí esas dudas que en ocasiones me invaden y hacen que empiece a pensar si realmente tengo la autoridad para asesorar, guiar o recomendar nada a nadie…

Hasta que pienso en que si así fuese, si uno tuviese que esperar a ser irreprochable en sus actuaciones, intachable en su vida y puro en sus pensamientos, nada de lo que reposa en las estanterías, de lo escrito jamás, existiría. De nada servirían entonces los libros, las enseñanzas, los refranes, las citas, los personajes históricos, los errores, nada.

¿O acaso grandes personajes como Mahatma Ghandi, Martin Luther King o Nelson Mandela siempre fueron íntegros en su comportamiento? No lo dudes, ellos también flaquearon. Y sin embargo, con sus palabras,  sus actos, han demostrado y demuestran aún que son ejemplos a seguir. Lo uno no quita lo otro.

¿Que no soy ninguno de ello? Lo sé. ¿Que no puedo aleccionar sobre cualquier tema? Efectivamente. Pero sí debo y debes sentirte libre de opinar y aconsejar sobre aspectos, por ejemplo, en los que la vida te ha dejado alguna huella o enseñanza. Y si es una herida, con más razón aún. Hayas rectificado o no tras la experiencia. Porque una cosa es tener una vivencia, sufrir una lección, y otra bien distinta, aprender de ella y no volver a caer en la misma piedra. ¡Sería demasiado bonito!

¿Quiere eso decir que, por el hecho de haber errado de nuevo, no estás en medida de sugerir y advertir a otros de tal forma que no sufran las mismas consecuencias? No, no lo creo. Al contrario. Entiendo que a partir del momento en que las has experimentado, a partir del momento en que conoces el nuevo camino a seguir, la vía hacía lo correcto, entonces estás perfectamente capacitado para ello. Cumplas o no lo recomendado.

Sé que esto podría parecerte polémico pero, piénsalo bien. ¿Crees realmente que todos esos mentores, escritores, asesores, doctores, filósofos, gurús y demás siempre actúan de acuerdo a sus palabras? ¿Quieres ejemplos? Acaso no existe en el mundo nutricionistas por tomar un ejemplo, algo pasaditos de peso, que se dediquen y con mucho éxito, a prescribir dietas que ellos mismos no siempre siguen? ¿Cuántos médicos, una vez finalizada su jornada laboral, no caerán ante la tentación de fumarse ese pitillo que tanto te hicieron aborrecer unas horas antes? ¿Crees que tus padres siempre se acataron a lo que te enseñaron?

¿Saben qué es lo correcto? Sí. ¿Lo respetan siempre? No. ¿Les deslegitimiza eso? No. Y si piensas que sí, me temo que vas a tener que dejar de leer libros, visitar asesores, facultativos, mentores, escuchar a amigos, ancianos, parientes, etc, etc…

No todos te podrán aportar algo o se sentirán capacitados para instruirte. Cierto. Pero todo aquel que conozca las ventajas o inconvenientes que le hayan acarreado ciertas acciones o situaciones, están mínimamente facultados para prevenirte y advertirte. Cada uno a su nivel, cada cual con su palabras. Unos lo harán mejor, otros peor.

Otra cosa es que tú quieras escucharlos…

 

4 Comments

  1. Guillermo Peña dice:

    Muy bueno Paco, da muchisimo que pensar. Yo pienso que llegar a alcanzar una idea es más dificil que, una vez conseguida, ponerla en práctica. Es por ello que si tienes una idea estas en tu derecho de transmitirla y poder influir.

  2. Francisco Marin Paco dice:

    Así es Guillermo. Todos podemos aportar algo porque todos tenemos nuestras propias vivencias y cada cual la vive de forma diferente. Lo que me vale a mi no tiene porque valerte a ti.
    Además, que yo sepa lo que tenga que hacer no significa que lo haga ni que eso me impida proclamarlo.
    Un fuerte abrazo
    Paco Marín

  3. Gloria dice:

    Acertado el asunto, Paco, gracias por hacernos reflexionar.

    Como en otras ocasiones para mí la clave está en las connotaciones que para mí tienen muchas palabras. ‘Aconsejar’ no es algo que yo practique porque como tú dice no me siento con potestad como para decirle a nadie qué puede o tiene que hacer. Lo que sí hago es compartir mis vivencias, por si resulta útil, por si puede servir de referencia. Pero dejándolas caer, libres, en el aire, a mano del que quiera tomarlas si se da el caso. Porque al final cada uno tiene sus propias experiencias e incluso cuando comparto mi receta del salmorejo contigo, a ti siempre te sabrá diferente del mío 😉

    Abrazo, amigo.

    • Francisco Marin Paco dice:

      Hola Gloria, muy acertado tu comentario.
      Efectivamente la mayoría de las veces compartiremos de forma que la otra persona pueda sentirse libre de aprovechar tus palabras o no.
      En otros casos, sí podríamos aconsejar, sobre todo en el ámbito familiar o incluso profesional. Y aquí no me refiero precisamente al coaching, que como bien sabes es todo lo contrario, sino más bien quizás al mentoring, etc…
      Gracias por tu aporte!
      Un fuerte abrazo
      Paco Marín

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