Es posible que cree algo de controversia pero no sería honesto conmigo mismo si no dijera lo que realmente pienso y me dejara llevar cómodamente por un espíritu conciliador y pacífico. ¡La crisis es necesaria! Me parece estar oyendo ya los primeros murmullos. ¡Pero cómo se atreve a decir eso, qué culpa tengo yo de haber acabado así! Pues te lo diré. ¡Toda, tienes toda la culpa!

Pero antes de seguir te diré que no siempre soy el ejemplo a seguir. Hay miles de personas ahí fuera mas capacitadas y legitimadas que yo para dar consejos. Pero si bien no siempre predico con el ejemplo, sí conozco el camino que conduce a él. A partir de aquí todo está en mis manos. Y eso es la base de toda mejora y progreso individual: la completa asumpción de tus responsabilidades.

Efectivamente, la crisis es necesaria. Porque de la dificultad nace la creatividad, el ingenio, la imaginación, el atrevimiento. Es cuando afloran las ideas, los proyectos, los desafíos. Sumido en ella uno se supera, va más allá de sus limites, sale de su zona cómoda y entierra de golpe todos sus limitaciones.

Muchas personas que se quedan sin empleo encuentran por fin el motivo y las agallas necesarias para lanzarse y hacer lo que siempre han deseado hacer, pero que una vida cómoda y demasiadas responsabilidades le impedían.

Porque durante las recesiones no valen el conformismo, la pereza o la procrastinación. Es mas, en crisis debería prohibirse hablar de crisis. Solo sirve para fomentarla, avivarla y hasta potenciarla.

En mi día a día profesional trato de obviarla, que no negarla. Y así lo hago saber. De la pared de mi despacho cuelga un cartel que dice: PROHIBIDO HABLAR DE LA COSA. Se lo copié a uno de nuestros clientes. Me pareció sencillamente genial.

Efectivamente las cosas son como son y la situación actual es la que es. No hay mas. Todo lo demás es no asumir tu realidad y pretender excusarte en circunstancias ajenas a ti y por tanto incontrolables por tu parte. Porque desde el momento en que te das cuenta y asumes que tus condiciones actuales las creaste tú, desde ese momento puedes cambiarlas y forjarlas a tu antojo. Nunca antes.

Recuerda, eres el resultado de tus actos y de tus pensamientos. Unos actos que se convierten en hábitos y moldean un carácter que finalmente acaba marcando tu destino. ¡Fuiste tú el que se lo comió y no se cuidó, fuiste tú el que se negó y no se arriesgó, fuiste tú el que se marchó y no quiso escuchar; en definitiva, fuiste tú el que abandonó sus metas y no quiso luchar por ellas! Deja por tanto de buscar fuera las respuestas a muchos de tus porqués y pasa a ser 100% responsable de tu vida.

¿Prefieres estar tranquilo y seguro? Quédate entonces en casa, espera sentado tu oportunidad, comenta tu mala suerte, laméntate de los tiempos actuales y confía en que soplen vientos mejores.

¿Quieres lograr tus metas? Sal en busca de las oportunidades y si no las encuentras, créalas! Cambia ese lenguaje de víctima por uno de poder y transforma el crítico que llevas dentro en un tu propio coach personal. Dedica tiempo a tu formación y desarrollo, invierte en ti y sobre todo confía en ti. Cambia el si no lo veo no lo creo por el si no lo creo no lo veré.

Porque detrás de cada gran logro hay una historia de lucha y perseverancia, de formación y educación. Y porque la tragedia de la vida no es el no alcanzar tus metas, sino no tener metas que alcanzar.

Quizás alguien piense que algún día pueda llegar a comerme mis palabras. Quizás. Solo espero no caer entonces en el conformismo y el desaliento y ser capaz de autoexigirme tanto como ahora lo predico.

Pero recuerda, se vivieron muchas otras crisis y todas dejaron nuevas oportunidades y grandes logros. Igual que ocurrirá con esta…

“El hombre se descubre cuando se mide contra un obstáculo” Antoine de Saint Exupéry

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