Con la que está cayendo ahí fuera creo que ha llegado la hora. Ya sólo es cuestión de tiempo. Antes o después muchos de nosotros nos tendremos que enfrentar a recortes, reconversiones, despidos, etc. Así que más vale que vayamos preparando el camino.

O quizás seas uno de esos afortunados que acaben jubilándose en su empresa de siempre. ¿Afortunados decías? Todo depende de si trabajas o disfrutas. Ya lo dice el dicho: “El día que trabajes en lo que te gusta, dejarás de trabajar”. ¡Tu sabrás en que lado estás!

Una de las preguntas más poderosas que me pude hacer fue, ¿qué haría si no tuviera miedo de fracasar? ¿Qué sería capaz de hacer si me liberará de todos esos fantasmas que me he creado? Muchos podrán pensar, ¿miedos? ¡yo no tengo miedos! Ten por seguro que sí, que muchos de tus sueños se quedaron en eso, sueños, simplemente porque pensaste que no era el momento, que no estabas lo bastante formado aún, que era imposible.

Pero imposible es sólo una palabra. Sólo eso. Por suerte, muchos así lo creyeron. Sino, ¿qué hubiera sido de tantos inventos, avances y descubrimientos? Es más, cada vez lo tengo más claro, imposible es una palabra que no debería existir.

Pero no se trata de soñar por soñar ni de vivir fantaseando para evitar enfrentarte a tu realidad. Ni tampoco de ir en busca de cualquier objetivo. Incluso es posible que tengas que renunciar a muchos, esos que pensabas lo eran para finalmente descubrir, tras haber cargado con ellos demasiado tiempo, que eran de otros. Digamos que sería una renuncia estratéjica, el abandono de un sueño segundario, ajeno. En este caso es un sacrificio inteligente, positivo, de ganador. No confundir con la renuncia en cadena, la huida sistemática de tus aspiraciones ante el más mínimo obtáculo o problema. Es la retirada de los perdedores.

Después, simplemente, conviértelos en objetivos. ¿Cómo? Poniéndoles plazos de ejecución. Y ve poco a poco. El logro de tus metas no es un 100 metros, es una carrera de fondo. Como seres humanos, tenemos mecanismos que nos llevan hacía la comodidad, lo sencillo, la rutina. Dice Jim Rohn que “es fácil lograr nuestros sueños y tener éxito en la vida pero el verdadero problema es que es tan fácil no lograr nada”.

Ya sé, me podrás decir, “no está mal ser quién soy”. Cierto, pero ¿lograste ser quién realmente pudiste ser? Sólo tú lo sabes.

Así que si ves que tu mundo externo no logra sintonizar con tu mundo interno, si el uno te pide una cosa y tú le das otra, ¿a qué esperas?

“Es duro vivir con miedos, ¿verdad? En eso consiste ser esclavo” de la película Blade Runner.

Quizás este párrafo sacado un libro de Alex Rovira te dé que pensar:

“A veces a los intrépidos, a los que arriesgan, a los que rompen una pauta, a los que van a la contra, a los que hacen las cosas de una manera diferente, a los que se permiten mirar de una manera distinta, a los que se escuchan de verdad, a los que viven su vida, a los bohemios, a los rebeldes, a los que van en contra del sistema, a los que hacen lo que les apetece y disfrutan con ello sin hacer daño a los demás… a todos ellos se les insulta diciéndoles que son unos “inconscientes”, cuando probablemente son los más conscientes, los que están más en contacto con su verdadero Yo y se dan el permiso de expresarlo”.

 

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