Si eres una persona ambiciosa en sus metas, que se preocupa por su desarrollo personal o que trata de que cada día sea mejor que el anterior, entonces posiblemente también seas exigente contigo mismo y te impongas pequeñas normas u obligaciones diarias en busca de un equilibrio personal.

Pero el camino hacia esa armonía no siempre es fácil. Muy al contrario, suele estar marcado por épocas de profunda satisfacción seguidas de otras muchas no tan positivas.Y es que habitualmente, el no lograr nuestros objetivos nos acarrea frustración. Por mínimas que sean esas metas.

Me estoy refiriendo a propósitos como el hacer deporte a diario, beber mucha agua, comer sano, dormir mínimo siete horas, leer un libro a la semana, meditar, madrugar, etc, etc, etc. ¡Vaya, sólo con enumerarlos ya me he cansado! Son tantas que lo que en un principio estaba pensado para beneficiarte acaba generando el efecto contrario, restándote energía y confianza. Abrumado ante tantos compromisos, te ves incapaz de enfrentarte a ellos y acabas desistiendo.

¿Quieres saber el porqué de tanta inconstancia? El porqué acabas rindiéndote y abandonando tantos buenos propósitos. Te lo diré. ¡Simplemente porque no son tuyos! Todas estas buenas intenciones, ese día ideal que has definido y que intentas vivir, no nacen en tí sino que se basan en ideas y consejos que proceden de tu entorno, de lo que lees, escuchas o ves. No son más que obligaciones con las que has ido cargando a lo largo del tiempo y que se han convertido en sólidas creencias respecto a lo que deberías o no hacer.

¿Realmente necesitas ir al gimnasio a diario? O te bastarían 2, 3 días semanales para lograr tu propósito? De verdad quieres leerte un libro a la semana? O preferiría hacerlo menos a menudo y sacarle mayor provecho? ¿En serio te apetece madrugar todos los fines de semana para exprimir tu tiempo al 100%? ¿O preferirías quedarte pegado a las sábanas de vez en cuando sin tener que experimentar ese pequeño sentimiento de culpabilidad?

¿Sabes qué? Deja de buscar EL equilibrio y sal en busca de TU equilibrio. Lo que es bueno para otros no lo es necesariamente para ti. Porque en el momento en que pretendes llegar a todo, pierdes de vista el objetivo primero que anhelas, el objetivo principal por el que tanto te esfuerzas: tu bienestar.

Así que marca Tu camino, diseña Tu vida y no pretendas alcanzar la de todos.

Aquí os dejo este irónico y mordaz video sacado de la red:

Tags

 

0 Comments

You can be the first one to leave a comment.

Leave a Comment