Se suele decir que en la vida hay 3 tipos de personas: las que hacen que las cosas pasen; las que miran las cosas que pasan y las que se preguntan qué pasó.

Cierto es, hay 3 tipos de personas. Pero yo tengo mi propia versión: los que no se enteran de la vida, los que se enteran pero no la viven, y por último, los que se enteran y la viven.

Y tú, ¿dónde te encuentras?

Si eres de los que no se enteran, ¡enhorabuena! Lo más seguro es que vivas feliz. Nunca has oído hablar de desarrollo personal y profesional, de superación o de motivación. Nunca sabrás que pudiste vivir una vida mejor, participar en ella y disfrutar del camino. Nunca sabrás que pudiste formar parte de la evolución. Aunque si estás leyendo este blog sobre desarrollo y crecimiento personal, a buen seguro, éste no será éste tu caso.

Reconozco que fue el mío, durante muchos años. Hasta que harto de ver pasar los días, uno tras otro, empecé a pensar que debía de haber algo más. Y efectivamente, había algo más.

Reconozco también que una vez “despierto” he llegado a añorar ese estado de ignorancia. ¡Quién me mandó a mi despertar! Y es que una vez consciente, la cosa se complica.

Tienes dos opciones. Ir en busca de tus objetivos, tus sueños, tu misión. Lo llames como lo llames, el secreto está en disfrutar del camino.

La otra opción, más cruel, puede llegar a ser una agonía. Consiste en ver como la vida te pasa por delante. Hablo de los del segundo grupo,  de los que se enteran de la vida pero no la viven. Y aquí no me quiero extender. Sólo decirte que más vale que tengas una moral de hierro…

Porque al fin y al cabo, el inconsciente, el que no se entera de la vida, sólo tendrá que pasar por un mal trago. En su lecho de muerte. Cuando llegue el fin y tenga que rendir cuenta de su existir. Entonces descubrirá que su estancia aquí fue en vano, un desperdicio. Pero él nunca lo supo, al menos hasta ese momento. Que se lo pregunten sino a Ivan Ilich*. Pero tranquilo, sólo serán un par de minutos. No más. Después la nada, o no…

Afortunadamente, de vez en cuando ocurre algo. La curación del enfermo. No hace falta mucho. Una simple acto, un sólo hecho, una palabra, un libro. Y entonces pasan al tercer nivel. ¡Se enteran de la vida y la viven! Milagro para muchos, ley de vida para otros. Pero ley que responde a las ganas de vivir, la superación, la ilusión y a todo lo que nos empuja a avanzar día a día.

Una vez estás en el ruedo, todo cambia. Vas en busca de lo que quieres y te sientes bien. Porque sabes que vas en el camino correcto. Llegarán momentos difíciles, seguro. Pero entonces, piensa a largo plazo. El cambio es progresivo, no hay línea que lo delimite, no hay frontera. Únicamente un camino, el que emprendiste, en el que lo importante sólo es en quién te conviertes para poder transitar por el. Sabes que ya no hay vuelta atrás. O vives o mueres…en vida.

Y tú, ¿dónde te encuentras?

* La muerte de Iván Ilich, de León Tolstoi

 

3 Comments

  1. Miguel dice:

    Muy motivador como siempre Paco, realmente motivador y cierto.

  2. FERNANDO dice:

    Excelente definición de la que tenemos y sabemos donde estamos ubicados .

    Gracias

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