Desarrollo personal. Cómo modelar a tu maestro

Desarrollo personal. Cómo modelar a tu maestro

Todos tenemos nuestros héroes, personajes que, en cierta medida, marcaron nuestra infancia. Yo tuve los míos, como todos. 

Y los sigo teniendo, aunque ya, más que héroes, son más bien guías, algunos maestros. Ya no son los mismos que antaño. Y es que, a muchos, los fui descubriendo con el paso del tiempo. Pero si tuviera que decantarme por uno, ese sería sin duda Benjamín Franklin. Y te diré por qué.

 

BENJAMÍN FRANKLIN

Escritor, científico, diplomático, editor, inventor, llegó incluso a ser unos de los padres fundadores de la Declaración de Independencia de los EE.UU. de América. Nacido pobre, acaba con su rostro estampado en los billetes de 100$. Todo un símbolo y reconocimiento por parte de sus compatriotas a quien de la nada lo logró todo.

Pero lo que más me impactó de él, fue lo que él mismo expresó: “debo mi felicidad a que finalmente había optado por vivir y actuar de acuerdo con los valores y principios que sentía debían guiar mi vida y sus acciones”. Toda una declaración, otra. Un compromiso total con su crecimiento y desarrollo personal. Con tal fin, redactó su propio compendio de moral y sabiduría. Unas máximas guiadas por su gran sentido común y mayor aún de la honestidad.

A lo largo de los años y de forma gradual trata de adquirir todas y cada una de las virtudes que guiaran su vida. Ayudándose de una pequeña libreta, las fue revisando una a una de forma periódica. Quizás sea éste parte del secreto de su éxito.

 

SUS PRECEPTOS

He aquí resumidos y transcritos a un lenguaje más actual sus preceptos :

  • TEMPLANZA: Come y bebe sin excesos
  • SILENCIO: Habla sólo si beneficia a los demás o a ti mismo; evita conversaciones triviales.
  • ORDEN: Cada cosa en su sitio y un tiempo para cada cosa.
  • RESOLUCION: Haz lo que te has propuesto hacer.
  • FRUGALIDAD: No hagas gastos que no sean para el bien ajeno o propio.
  • LABORIOSIDAD: No pierdas el tiempo e elimina toda acción innecesaria.
  • SINCERIDAD: No engañes a nadie; piensa y habla con inocencia y justicia
  • MODERACIÓN: Evita los extremos y no tengas resentimientos mas allá de lo que creas se merecen
  • PULCRITUD: No toleres la falta de higiene en tu cuerpo, ropa o casa.
  • SERENIDAD: No te alteres por menudencias ni por hechos inevitables.
  • CASTIDAD: Practica el sexo pocas veces si no es por salud o descendencia y nunca por debilidad o en perjuicio de tu reputación o de la de los demás.
  • HUMILDAD: Imita a Jesús y a Sócrates.

Si, ya lo sé. Algunos pueden parecer anticuados y rígidos. De hecho, hay un par de ellos con los que no estoy muy de acuerdo :). Pero me debo a nuestro protagonista de hoy y esos fueron sus principios. Ten en cuenta la época en que se escribieron y la evolución experimentada desde entonces. No está mal para un tipo de su época, ¿no?

Bien, y todo esto ¿a qué viene? Pues que en su día, yo también me apliqué el cuento. Mis preceptos eran otros, claro está. Aunque, semántica aparte, más de uno coincidió. Como también coincidí con él cuando afirmó que “pronto averigüé que había emprendido una tarea más difícil de lo que suponía”.

Varios años después de mi ilusionante y prometedor inicio sigo trabajando en mayor o menor medida en pos de esos hábitos. Pero siendo justo y echando la mirada hacía atrás, he de reconocer que la evolución ha sido positiva. Alcanzar el nirvana no es lo mío con lo cual me doy por satisfecho.

 

IDENTIFICA, DEFINE Y APLICA TUS PRINCIPIOS

Así que si tu también pretendes dar un pasito más, avanzar y sentirte más satisfecho contigo mismo, te propongo lo siguiente:

  • Empieza por identificar tus valores y los principios sobre los que quieres fundamentar tu existencia. 

    Piensa y averigua por qué son realmente importantes para ti. Trata de abarcar todas las áreas de tu vida. Déjate llevar por tu instinto, casi siempre por no decir siempre, acertarás.

  • Defínelos claramente y ponlos por escrito.

    Intenta ordenarlos por orden de importancia. No te preocupes si no estás al 100% seguro. Sólo asegúrate de tener un buen motivo que justifique el esfuerzo por cada uno de ellos. No tiene por que ser así pero con el tiempo es muy posible que modifiques esa lista. No siempre es eterna.

  • Identifica ahora las acciones, momentos y lugares donde poder llevar a cabo cada uno de esos hábitos.

     Y recuerda, fundamental: chequea tu evolución. De ahí que necesites encontrar un tiempo para ti. Puede ser a diario, como lo hacia Benjamín Franklin, o un día a la semana como es mi caso. No se trata de convertirlo en un juicio sino de disfrutar de ese momento, sabiendo que sólo se trata de una ayuda más en el camino hacia tu desarrollo personal.

  • Y por último, asigna un plazo para trabajar con cada uno de ellos.

    Nuestro personaje se los planteaba semanalmente, hasta cumplir con los 13 principios, cerrando así el año con un total de 4 ciclos completos. Personalmente, los aplica de forma mensual, por eso de que los actos se vuelven costumbre a los 21 días. ¿Los diez días restantes?… a unos les cuesta más que a otros :). Y porque me inspiré en el formato de una iniciativa televisiva, “12 meses, 12 causas”. En mi caso, “12 meses, 12 oportunidades”.

 

AUTOCONOCIMIENTO Y MEJORA PERSONAL

Como te dije no se trata de alcanzar el nirvana ni la iluminación pero sí de percibir un avance importante. Si perseveras, aunque sea por un tiempo limitado, notarás y notarán sus efectos. Esa mejoría en tu vida interior acabará reflejándose en tu vida exterior.

Las primeras semanas pueden ser complicadas. Y desesperantes al ver esa cantidad de cruces reveladoras de tus recaídas. Pero nada que no se arregle con un firme propósito y un buen sistema de auto-control. Manual, informático, como quieras. Piensa un poco en nuestro amigo, que según narra, acabó con la libreta llena de agujeros de tanto apuntar y borrar faltas.

Con el tiempo te sorprenderás y sobre todo te alegrarás al ver como van disminuyendo. Pronto averiguarás cuáles son tus puntos de mejora, dónde incidir y cómo actuar para evitar repetir los mismos errores.

Supuso y supone un gran ejercicio de autoconocimiento. Ya sabes, pasar de la fase del “inconsciente inconsciente”, es decir, no sé que no sé nada, a la fase del “conscientemente inconsciente”, fase en la que descubres tus limitaciones y por tanto puedes solventarlas. Y desde donde alcanzar el “conscientemente consciente”…

Así que, ¿por qué no te tomas unos minutos y pones en marcha tu nuevo proyecto de mejora personal?

 

“Para Que Tu Mañana Sea Diferente”

 

 

 

 

 

 

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