Hoy lo haré al revés. En vez de hablar de motivación o de superación, me dedicaré a contar todo lo que hay que hacer para fracasar a lo grande. ¿Preparados para la experiencia? Ahí va eso:

 

Pensar que el éxito es cosa de otros:

Lo sabe todo el mundo, mi vecino se encontró con el éxito de la noche a la mañana. Le cayó del cielo. ¡Que suerte tiene! Y yo aquí, matándome a trabajar.

Quizás se me haya olvidado decir que anteriormente fracasó 3 veces, lo perdió casi todo y tuvo que jugársela a cara o cruz, hipotecando su casa por esa última idea. Idea que en aquel entonces me pareció algo “desafortunada”… Definitivamente el éxito es para otros. Me quedaré con lo mío y esperaré a ver si me llega una oportunidad. Mientras seguiré comentando mi mala suerte a ver si alguien se apiada de mi.

Lamentarse de los tiempos que corren y confiar en que soplen mejores vientos:

¡Mira que lo pensé! ¿Porqué no me atreví e invertí cuando aún estaba a tiempo? Si eres de los que supiste aprovechar la reciente época de bonanza: ¡enhorabuena! Sino, vete pensando en hacer algo diferente porque me temo que tardará en volver.

Pero eso no quiere decir que no haya esperanza. Al contrario, la crisis y sus consecuencias obligará a muchos de nosotros a dar el paso y a lanzarnos a la aventura, la que siempre habíamos soñado. Si es que no hemos empezado ya…

Hacerle caso a los demás:

Estuve a punto de hacerlo, dejar un empleo de 20 años de antigüedad pero desistí en el último momento. Demasiados riesgos me decían, piensa en tus hijos. Ninguno de esos consejeros samaritanos es empresario pero hombre, son varios y si lo dicen será por algo. No me gusta mi trabajo pero no pasa nada, quizás me promocionen el año que viene.

La solución está en marcarte un plan de actuación y en ir poco a poco. Empieza por sacar un pie y cuando estés asentado, saca los dos. Márcate metas, plazos y cúmplelos. Antes que después estarás allí donde quieres.

Buscar el camino fácil:

Es decir, jugaré a la primitiva a diario y le pondré una vela a mi cuponero. Al fin y al cabo, llevo 20 años con estos números y algún día me ha de tocar. Si para lograr mis metas he de esforzarme tanto, mejor me quedo quieto.

¿Y por qué no lo intentas? Puede que necesites 4, 5, 10 años. ¿Qué es mucho tiempo? Cierto, pero si no te mueves ahora dentro de 4, 5 o 10 años estarás en la misma situación sólo que con esos mismos años de más.

No formarme y dedicarme a perder el tiempo:

Hace mucho que dejé la Universidad, tengo 46 años y poco tiempo para formarme. Prefiero seguir zapeando delante de la tele o surfear por la web. Así desconecto.

Ok Paco, está bien desconectar, pero tendrás que conectarte de vez en cuando, no?

Si quieres mejorar tendrás que prepararte. Cada paso, cada logro es un avance en tu rendimiento. Y cuando avanzamos, sube la autoestima. ¿Te has parado a pensar en por qué somos algo perezoso o por qué nunca acabamos lo que empezamos? Ya sabes, eso que le suele pasar a los demás. ¡A mi, desde luego, nunca :)! La respuesta está en el concepto que uno tiene de si mismo. Algo bajo en ocasiones. No nos vemos capacitados, no creemos que podemos y por eso desistimos a las primeras de cambio. Afortunadamente, hay remedios contra esta enfermedad.

Como podrás comprobar son varios los motivos que llevan al fracaso pero en realidad hay muchos más. Postegar tus tareas, quedarte en tu zona de confort, no enfrentarte a tus miedos, etc. Cada cual sufre el suyo, o varios. Si es tu caso, bienvenido al club. Y si no, enhorabuena, y sobre todo no te olvides de mandarme un mail y decirme como lo haces.

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